domingo, 12 de julio de 2026

Ozymandias de Percy b. Shelley, Traducción Libre.

Traducción · Ejercicio libre

Ozymandias

Percy Bysshe Shelley (1792–1822) fue una de las voces centrales del Romanticismo inglés. Escribió «Ozymandias» a finales de 1817 y lo publicó en enero de 1818 en el periódico The Examiner, firmado con el seudónimo «Glirastes». El poema nació casi como un juego: de una competición de sonetos con su amigo Horace Smith, en la que ambos partieron del mismo tema y cada uno escribió el suyo.

«Ozymandias» es el nombre griego de Ramsés II, faraón de Egipto, y suele relacionarse con la llegada al Museo Británico del fragmento colosal de una de sus estatuas. En apenas catorce versos, Shelley levanta la imagen de un monumento roto y medio enterrado en la arena: la jactancia de un rey que se creyó eterno y de cuyo imperio no queda ya nada más que desierto. Perdura, sin embargo, algo más resistente que el poder — la obra del artista que supo leer aquellas pasiones, y la ironía de una amenaza grabada en piedra que el tiempo ha convertido en polvo.

Me habló un viajero de una tierra vieja:
dos piernas sin su tronco alza el desierto,
y, cerca, en esa arena que se aleja,
yace, hundido a medias, un rostro yerto.
El labio, el ceño, aquel desdén sombrío,
bien su escultor esa furia leyó;
pasiones que perduran en el frío,
la mano que imitó lo que él amó.
En el pedestal, grabada, esta alabanza: «Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡mirad mi obra, oh fuertes, sin esperanza!»
Nada más pervive: ni obras ni leyes.
En torno de aquel resto colosal,
sin fin se tiende el árido arenal.

No es buscar una traducción literal, sino una versión que suene como el poema en español. Se fija un solo verso como ancla — «Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:» — porque, leído en castellano, es ya un endecasílabo perfecto que coincide con la métrica del original.

A partir de ahí se reconstruye todo lo demás con libertad: esta permitido decir lo mismo con otras palabras, aunque no se parezcan al inglés, con una condición doble. Conservar el orden en que el poema presenta la escena — el encuentro, el relato del viajero, la estatua, la inscripción y el vacío final — junto con su sentido; y, a la vez, hacer que encajen con la rima consonante (ABAB · CDCD · EFEF · GG) y el endecasílabo. Es un ejercicio de aficionado, hecho por gusto, sobre un texto libre de derechos.

I met a traveller from an antique land
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desart. Near them, on the sand,
Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them and the heart that fed:
And on the pedestal these words appear: «My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!»
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.

Percy Bysshe Shelley, «Ozymandias» (1818). Obra de dominio público.

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