martes, 4 de agosto de 2026

Yousuke Yukimatsu: cuando mezclar cualquier música se convierte en un lenguaje

Yousuke Yukimatsu actuando bajo una intensa iluminación roja en el Montreux Jazz Festival de 2026

Perfil · Cultura club · Japón

Yousuke Yukimatsu: cuando mezclar cualquier música se convierte en un lenguaje

Techno, metal, pop, ambient, gabber, rock o ruido: en sus manos no son géneros incompatibles, sino materiales para construir una misma historia.

Lectura aproximada: 8 minutos Actualizado en agosto de 2026
Fotografía: Kalai Ramu / Wikimedia Commons. Montreux Jazz Festival, 2026. Archivo original sin modificar. Licencia CC BY-SA 4.0.

Te propongo una prueba. Pon una sesión de Yousuke Yukimatsu, y mientras suena intenta adivinar qué tipo de música aparecerá después. Probablemente fallarás. No porque sus mezclas sean caprichosas, siente porque siente conexiones que los demás todavía no habíamos descubierto.

Hay DJs que construyen su identidad perfeccionando un sonido muy concreto. Eligen un estilo, definen sus límites y trabajan dentro de el. Y después está Yousuke Yukimatsu, también conocido mediante la grafía artística ¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U.

Un fragmento de POP puede entrar después de una descarga de ruido; el Techno puede engranar con un tema de metal, ambient o trance; y una melodía conocida puede convivir con una producción experimental que probablemente nunca habías escuchado.

Lo sorprendente no es que se atreva a mezclarlo. Lo sorprendente es que consigue que funcione. En Resident Advisor destacan precisamente su capacidad para crear conexiones fluidas entre prácticamente cualquier género imaginable. 1

“Da igual lo que sea: si es buena música, es buena.”

Yousuke Yukimatsu, en una entrevista publicada por The Guardian

No es eclecticismo de escaparate

Quizá hayas escuchado sesiones en las que un DJ cambia bruscamente de estilo para provocar una reacción: una canción popular, una sorpresa irónica o un giro inesperado que funciona durante unos segundos. Con Yukimatsu sucede algo distinto.

La coloca porque ha encontrado una textura, una emoción, una melodía o una tensión que la une con lo que sonaba antes. El cambio puede ser enorme, pero existe una lógica interna.

En su actuación de Coachella 2026. Imagina el set, eat the rich de Aerosmith, Chemotex, Bon Jovi, Daft Punk, Nine Inch Nails, The prodigy, Roy Orbison, Bruce Springsteen y Skrillex entre otros. Lo que parece imposible de encajar se convierte en un unico tema que respeta y potencia la identidad unica de las canciones. 2

Esa es una de las claves de su talento: Yukimatsu no mezcla únicamente canciones. Mezcla intensidades. Sabe cuándo sostener la tensión, cuándo romperla, cuándo dejarte respirar y cuándo introducir un sonido que parece abrir una grieta bajo tus pies.

Escúchalo mientras lees

¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U — Boiler Room: Tokyo

Pon el vídeo, vuelve al artículo y presta atención a cómo cambia de estilo sin perder el hilo emocional.

Antes del techno ya estaba todo lo demás

Para entender por qué puede moverse con tanta libertad, Crecio en Osaka y escuchando rock clasico gracias a su padre aficionado a grupos como Deep Purple y Led Zeppelin. Yukimatsu no comprendió inmediatamente la importancia de aquella educación musical, pero las guitarras y las grandes melodías quedaron almacenadas en su memoria.

Después llegaron el hard rock y el metal. Más tarde, Sonic Youth y el metal alternativo. Finalmente descubrió la electrónica de Underworld y The Prodigy, dos influencias especialmente importantes en su formación. 2 3 4

Esto importa porque Yukimatsu no llegó a la música desde una única escena. Antes de pensar como DJ ya había aprendido a emocionarse con una guitarra, una voz pop, una textura industrial, una composición electrónica y el impacto físico de un ritmo rápido.

Cuando empezó a pinchar, todo ese material seguía dentro de él. No tenía motivos para aceptar que algunas músicas debían permanecer separadas de otras.

Aprender lejos del centro

Yukimatsu comenzó a actuar como DJ en 2008, inicialmente en una fiesta organizada por un amigo. Durante sus primeros años fue desarrollándose en Osaka y en la cercana Kobe, lejos de la visibilidad internacional que alcanzaría después. 3

Uno de los momentos decisivos llegó en 2014, cuando compartió cartel con DJ Nobu. Impresionado por lo que había escuchado, Nobu lo invitó a actuar en Future Terror, su influyente fiesta de Tokio. La invitación ayudó a que Yukimatsu comenzara a ser conocido como una figura especialmente respetada por otros DJs.

También creó las fiestas Zone Unknown en Osaka y Kobe, desarrollando un espacio en el que podían encontrarse propuestas muy diferentes. Por allí pasaron artistas como Palmistry, Kamixlo y Arca. 1

Quizá esa etapa explique parte de su carácter. Cuando no existe un camino perfectamente trazado delante de ti, aprendes a construir el tuyo. Yukimatsu no heredó una fórmula: tuvo que diseñar una manera personal de entender la cabina.

¿Dónde está la perfección?

Decir que un DJ es “perfecto” puede sonar exagerado. Ninguna actuación está libre de riesgo y una sesión verdaderamente viva no debería parecer fabricada por una máquina.

En Yukimatsu, la perfección no consiste en eliminar lo inesperado. Consiste en controlar el caos sin domesticarlo.

Su técnica con los reproductores es evidente, pero la técnica solamente explica una parte. Lo verdaderamente especial es su criterio: saber qué canciones colocar juntas, cuánto tiempo deben convivir, en qué momento debe producirse el cambio y qué emoción necesita el público después.

Por eso sus mezclas pueden resultar imprevisibles sin parecer aleatorias. Tú no sabes adónde te lleva, pero sientes que él sí. Y cuando aparece una canción que parecía imposible dentro del set, ya ha preparado el terreno para que la aceptes.

No le escuchas demostrar que puede mezclar cualquier cosa. Simplemente lo hace y, durante unos minutos, parece que esas músicas siempre debieron estar juntas.

Una urgencia que no es una pose

Antes de dedicarse profesionalmente a la música, Yukimatsu trabajó durante años en la construcción y en otros empleos físicos. En 2016 sufrió una crisis epiléptica y los médicos descubrieron un tumor cerebral.

Pasó por dos operaciones, además de quimioterapia y radioterapia. Aquella experiencia cambió su relación con el tiempo y le llevó a concentrar su vida en la música. En 2026 explicó que el tumor ya no aparecía en sus revisiones médicas. 2

No hace falta convertir la enfermedad en una explicación romántica de su talento. Yukimatsu llevaba años desarrollando su lenguaje. Pero conocer esta parte de su historia ayuda a comprender la intensidad con la que actúa.

Cuando lo ves delante de los reproductores, concentrado, moviendo todo el cuerpo y reaccionando físicamente a cada cambio, no parece estar cumpliendo una rutina. Parece estar defendiendo algo que considera esencial.

Él mismo ha explicado que busca transmitir esperanza y encontrar algo parecido a la luz dentro de sus sesiones. Esa intención resulta especialmente poderosa porque no necesita recurrir únicamente a sonidos amables: puede encontrar esperanza atravesando también el ruido, la tensión y la oscuridad.

Midnight Is Comin’: escuchar cómo une las sombras

Quien solamente conozca sus sesiones más explosivas puede pensar que su talento depende de los cambios radicales y de la energía física. El álbum mezclado Midnight Is Comin’, publicado en 2022 por el sello Midnight Shift, demuestra lo contrario.

Aquí desaparecen gran parte de los golpes inmediatos. Yukimatsu trabaja con ambient, drone, ruido y electrónica experimental, utilizando composiciones de productores y músicos como DJ Nobu, YPY, Ryo Murakami, Sapphire Slows, Gabber Modus Operandi y Albino Sound. 5 6

Las transiciones son largas y casi invisibles. A veces resulta difícil identificar dónde termina una pieza y dónde comienza la siguiente. No hay un truco evidente ni una sucesión constante de sorpresas: existe una atmósfera que va transformándose lentamente.

Es la misma capacidad que aparece en sus actuaciones de club, observada desde el extremo opuesto. Tanto cuando salta entre géneros como cuando permanece dentro de un paisaje minimalista, Yukimatsu sabe construir continuidad.

La pista de baile como lugar de descubrimiento

Tal vez ahí se encuentre la diferencia entre ser versátil y tener una voz propia. Un DJ versátil puede tocar muchas músicas. Yukimatsu consigue que todas ellas hablen su idioma.

No te pide que olvides las diferencias entre el pop, el techno, el metal, el ambient o el gabber. Hace algo más interesante: te permite escuchar qué comparten.

Puede ser una melodía, una sensación de amenaza, una explosión de euforia o una vulnerabilidad escondida debajo del ruido. Las categorías continúan existiendo, pero dejan de ser muros y se convierten en puertas.

Cuando un DJ cambia de género, normalmente percibes el salto. Con Yousuke Yukimatsu percibes el descubrimiento.

La próxima vez que escuches una de sus sesiones, no intentes averiguar simplemente qué canción está sonando. Pregúntate por qué esa canción aparece exactamente ahí. Probablemente encontrarás una conexión que antes no habías oído.

Y esa es su verdadera singularidad: no demuestra que todas las músicas sean iguales. Demuestra que todas pueden conversar.

Fuentes y lecturas consultadas

  1. Resident Advisor — Biografía de ¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U . Perfil artístico, Zone Unknown y descripción de su técnica.
  2. The Guardian — Entrevista con Yousuke Yukimatsu . Influencias, enfermedad, recuperación, filosofía musical y actuaciones de 2026.
  3. Mixmag — Aural renegade . Inicios como DJ, influencias juveniles y encuentro con DJ Nobu.
  4. GQ Japan — Perfil de Yousuke Yukimatsu . Infancia, entorno familiar y formación musical.
  5. Pitchfork — Reseña de Midnight Is Comin’ . Análisis de las transiciones y del carácter ambiental del álbum.
  6. Midnight Shift / Bandcamp — Midnight Is Comin’ . Información oficial, participantes y créditos del lanzamiento.
  7. Boiler Room — ¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U: Tokyo . Sesión audiovisual recomendada.

Créditos

Texto, selección musical y edición final: [Surgat Ramos / Adicto a la intensidad]

Investigación, estructura y asistencia editorial: ChatGPT, de OpenAI

Fotografía principal: Kalai Ramu / Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY-SA 4.0

Fecha de actualización: agosto de 2026

miércoles, 29 de julio de 2026

Seis sombreros para pensar mejor, Edward de Bono

Edward de Bono · 1933–2021

Seis sombreros para pensar mejor

El hombre que trató el pensamiento como una habilidad que se entrena —no como un don— y que convirtió las reuniones eternas en algo casi coreografiado.

01 — El personaje¿Quién fue Edward de Bono?

De Bono nació en Malta en 1933 y empezó siendo médico. Estudió medicina en su isla y luego pasó por Oxford, Cambridge y Harvard, con una formación que mezclaba fisiología, psicología y el funcionamiento del cerebro. Esa mirada de médico marca todo lo que vino después: para él, la mente no era un misterio poético, sino un sistema que se puede entender y entrenar.

De ahí salió su gran obsesión, poco habitual en su época: que pensar bien es una destreza enseñable, igual que leer o conducir, y no un talento con el que unos nacen y otros no. Escribió más de ochenta libros, diseñó programas para enseñar a pensar en escuelas de decenas de países y acuñó dos ideas que se le escaparon del mundo académico y entraron en el lenguaje cotidiano: el pensamiento lateral y los seis sombreros.

Su apuesta era sencilla y radical: si el pensamiento es una habilidad, entonces se puede mejorar con método. No hace falta ser más inteligente; hace falta pensar de otra manera.

02 — La idea grandeEl pensamiento lateral

De Bono inventó el término «pensamiento lateral» en 1967 para nombrar algo que todos intuimos pero que rara vez practicamos a propósito: resolver problemas atacándolos desde un ángulo inesperado en lugar de avanzar en línea recta.

Su explicación de fondo era casi de neurólogo. El cerebro, decía, es un sistema que se autoorganiza en patrones: cuando algo funciona, abre un surco y la próxima vez tendemos a caer por el mismo surco. Eso es eficiente para la vida diaria, pero es una trampa para las ideas nuevas, porque nos deja pensando siempre lo mismo por el mismo camino. El pensamiento lateral es la técnica deliberada de salirse del surco para llegar a soluciones que la lógica pura nunca habría encontrado.

Vertical

Cavar más hondo

Es la lógica clásica: partes de lo que sabes, cada paso se apoya en el anterior y buscas la respuesta correcta. Profundizas en el mismo agujero.

Lateral

Cavar en otro sitio

Cambias de premisa, provocas, buscas alternativas aunque parezcan absurdas al principio. No buscas la respuesta, sino nuevos puntos de partida.

Para forzar ese salto, de Bono inventó herramientas concretas. La más famosa es el «po», una palabra suya (de «provocación») que sirve para lanzar una idea imposible a propósito —«po, los coches no tienen ruedas»— no porque sea viable, sino porque obliga a la mente a buscar caminos que jamás habría explorado desde el sentido común.

03 — El método estrellaLos seis sombreros para pensar

Los seis sombreros, que presentó en su libro de 1985, resuelven un problema muy distinto: no cómo tener ideas, sino cómo pensar en grupo sin acabar peleando. En una reunión normal, mientras uno defiende una idea otro ya está buscando cómo hundirla; se mezclan datos, emociones, miedos y entusiasmos, y todo se convierte en una discusión de egos.

La propuesta de de Bono es lo que él llamaba pensamiento en paralelo: en lugar de que cada uno tire para su lado, todos «se ponen el mismo sombrero» a la vez y miran el problema desde una única perspectiva antes de pasar a la siguiente. Nadie es «el pesimista» ni «el iluso»: cuando toca el sombrero negro, todos buscan riesgos; cuando toca el verde, todos aportan ideas. El truco separa el pensamiento en modos, uno cada vez.

Datos

Sombrero blanco

El de la información pura. Hechos, cifras, lo que sabemos y —muy importante— lo que no sabemos todavía. Neutral, sin opiniones ni interpretaciones.

¿Qué datos tenemos? ¿Qué información nos falta y dónde conseguirla?

Emoción

Sombrero rojo

El de las corazonadas. Da permiso para expresar emociones e intuiciones sin tener que justificarlas. Sacar el «no me da buena espina» a la mesa evita que contamine el resto en secreto.

¿Qué me dice el instinto sobre esto, más allá de la lógica?

Cautela

Sombrero negro

El del juicio crítico: riesgos, fallos, por qué algo podría no funcionar. De Bono lo consideraba el más valioso y el más usado… siempre que sirva para prevenir, no para bloquear por costumbre.

¿Qué puede salir mal? ¿Dónde están las debilidades?

Beneficio

Sombrero amarillo

El optimismo con fundamento. Busca el valor, las ventajas y las razones por las que una idea podría funcionar. Es más difícil de lo que parece: ver oportunidades cuesta más esfuerzo que ver problemas.

¿Qué beneficios tiene? ¿Por qué merecería la pena intentarlo?

Creatividad

Sombrero verde

El de las ideas nuevas y las alternativas. Aquí entra el pensamiento lateral: propuestas, provocaciones, «¿y si…?». Vale todo, porque criticar es tarea de otro sombrero.

¿Qué otras opciones hay? ¿Cómo podríamos hacerlo de forma distinta?

Proceso

Sombrero azul

El director de orquesta. No opina sobre el tema, sino sobre cómo se está pensando: organiza el orden de los sombreros, marca el objetivo y cierra con las conclusiones. Es pensar sobre el propio pensamiento.

¿Qué queremos lograr? ¿Qué sombrero toca ahora y con qué nos quedamos?

04 — En la prácticaCómo se usa de verdad

El orden no es fijo, pero suele empezar y terminar con el sombrero azul, que enmarca la sesión. Una secuencia típica para tomar una decisión podría verse así:

  1. Azul: definimos qué decisión hay que tomar y cómo vamos a abordarla.
  2. Blanco: ponemos sobre la mesa los datos que tenemos y los que faltan.
  3. Verde: generamos opciones posibles, cuantas más mejor.
  4. Amarillo: buscamos lo bueno de cada opción.
  5. Negro: ahora sí, cazamos riesgos y puntos débiles.
  6. Rojo: comprobamos qué nos dice la intuición tras todo el análisis.
  7. Azul: cerramos, resumimos y decidimos el siguiente paso.

Lo interesante es que funciona igual de bien para una persona sola frente a una decisión difícil. Ponerte tú mismo cada sombrero durante unos minutos te obliga a mirar el problema completo, y no solo por el lado que ya te salía de forma automática.

05 — El porquéPor qué se hizo tan popular

Detrás de la aparente sencillez hay una intuición muy fina: gran parte de nuestros errores al pensar no vienen de falta de inteligencia, sino de intentar hacerlo todo a la vez. Juzgamos mientras creamos, nos emocionamos mientras analizamos, y así se atascan tanto las reuniones como nuestra propia cabeza.

Los sombreros meten orden separando funciones, y de paso desactivan el ego: si el grupo entero está «en modo negro», señalar un problema deja de ser un ataque personal y pasa a ser parte del juego. Por eso lo adoptaron empresas, gobiernos y colegios de medio mundo. También ha recibido críticas —hay quien lo ve demasiado esquemático o con poco respaldo experimental duro—, pero su valor práctico como herramienta para ordenar la conversación es difícil de discutir.

La herencia de de Bono cabe en una frase suya: la creatividad y el buen pensamiento no son magia, son técnicas. Y como toda técnica, se pueden aprender, practicar y, sobre todo, elegir a voluntad. Los seis sombreros son solo la forma más colorida y memorable de recordarlo.

Edward de Bono (Valeta, Malta, 1933 — 2021). «El pensamiento lateral» (1967) y «Seis sombreros para pensar» (1985) están traducidos al español y siguen editándose; son un buen punto de partida si quieres profundizar.

domingo, 12 de julio de 2026

Ozymandias de Percy b. Shelley, Traducción Libre.

Traducción · Ejercicio libre

Ozymandias

Percy Bysshe Shelley (1792–1822) fue una de las voces centrales del Romanticismo inglés. Escribió «Ozymandias» a finales de 1817 y lo publicó en enero de 1818 en el periódico The Examiner, firmado con el seudónimo «Glirastes». El poema nació casi como un juego: de una competición de sonetos con su amigo Horace Smith, en la que ambos partieron del mismo tema y cada uno escribió el suyo.

«Ozymandias» es el nombre griego de Ramsés II, faraón de Egipto, y suele relacionarse con la llegada al Museo Británico del fragmento colosal de una de sus estatuas. En apenas catorce versos, Shelley levanta la imagen de un monumento roto y medio enterrado en la arena: la jactancia de un rey que se creyó eterno y de cuyo imperio no queda ya nada más que desierto. Perdura, sin embargo, algo más resistente que el poder — la obra del artista que supo leer aquellas pasiones, y la ironía de una amenaza grabada en piedra que el tiempo ha convertido en polvo.

Me habló un viajero de una tierra vieja:
dos piernas sin su tronco alza el desierto,
y, cerca, en esa arena que se aleja,
yace, hundido a medias, un rostro yerto.
El labio, el ceño, aquel desdén sombrío,
bien su escultor esa furia leyó;
pasiones que perduran en el frío,
la mano que imitó lo que él amó.
En el pedestal, grabada, esta alabanza: «Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡mirad mi obra, oh fuertes, sin esperanza!»
Nada más pervive: ni obras ni leyes.
En torno de aquel resto colosal,
sin fin se tiende el árido arenal.

No es buscar una traducción literal, sino una versión que suene como el poema en español. Se fija un solo verso como ancla — «Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:» — porque, leído en castellano, es ya un endecasílabo perfecto que coincide con la métrica del original.

A partir de ahí se reconstruye todo lo demás con libertad: esta permitido decir lo mismo con otras palabras, aunque no se parezcan al inglés, con una condición doble. Conservar el orden en que el poema presenta la escena — el encuentro, el relato del viajero, la estatua, la inscripción y el vacío final — junto con su sentido; y, a la vez, hacer que encajen con la rima consonante (ABAB · CDCD · EFEF · GG) y el endecasílabo. Es un ejercicio de aficionado, hecho por gusto, sobre un texto libre de derechos.

I met a traveller from an antique land
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desart. Near them, on the sand,
Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them and the heart that fed:
And on the pedestal these words appear: «My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!»
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.

Percy Bysshe Shelley, «Ozymandias» (1818). Obra de dominio público.

sábado, 13 de junio de 2026

cyber chef para renderizar imagen de binario

Revisando aMule 3.0

Archivo:
https://github.com/amule-org/amule/blob/master/src/inetdownload.h 

Los primeros bytes son 

0x47, 0x49, 0x46, 0x38, 0x39, 0x61
Que en ASCII es GIF89a
También termina en:
0x3b

Parece ser un GIF

Con CyberChef copiando solo la parte Hex.
https://gchq.github.io/CyberChef/#recipe=From_Hex('Auto')Render_Image('Raw')

Muestra un Gif

domingo, 7 de junio de 2026

La culpa es de uno, de Mario Benedetti

La culpa es de uno, de Mario Benedetti


Quizá fue una hecatombe de esperanzas un derrumbe de algún modo previsto ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir y por cierto me vieron hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos contigo hasta aquí había apostado a inventar la verdad pero vos encontraste la manera una manera tierna y a la vez implacable de desahuciar mi amor con un solo pronóstico lo quitaste de los suburbios de tu vida posible lo envolviste en nostalgias lo cargaste por cuadras y cuadras y despacito sin que el aire nocturno lo advirtiera ahí nomás lo dejaste a solas con su suerte que no es mucha creo que tenés razón la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo hace mucho, muchísimo que yo no me enfrentaba como anoche al espejo y fue implacable como vos mas no fue tierno ahora estoy solo francamente solo siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado antes de regresar a mis lóbregos cuarteles de invierno con los ojos bien secos por si acaso miro como te vas adentrando en la niebla y empiezo a recordarte.

Mario Benedetti